Cuando lo soft se hace esencial

Imaginemos a un músico con una técnica inmejorable, con un talento para la interpretación sublime y con una capacidad de estudio y disciplina más que respetable. Habilidades más que deseadas en su profesión y por tanto entrenadas hasta la saciedad durante muchos años. Pero, llega la hora de la verdad y hay que salir al escenario y, mira por dónde, a nuestro músico le entra miedo escénico, o timidez, o simplemente no sabe ni le apetece tener ese contacto con el público. Entonces, ¿de qué sirven todas esas bondades? Para tocar en público no, desde luego.

¿Por qué, entonces, si es tan importante y definitivo el saber conectar con nuestra audiencia, dejamos a un lado su estudio y entrenamiento?

Cuando en CANDA HEALTH tratamos con profesionales sanitarios los observamos, los escuchamos y nos damos cuenta de que, al igual que al músico de conservatorio, nadie los ha preparado para tratar con su audiencia. Pero, para más inri, ellos no están ahí para entretener al público, sino para cuidar, diagnosticar, tratar y ayudar a prevenir dolencias.

Cuando analizamos los conocimientos y habilidades que puede tener un profesional sanitario que tiene que dar una mala noticia a un paciente, nos damos cuenta de que no ha sido preparado durante sus estudios formales para ello. Existe actualmente un debate sobre si es la propia Universidad la que debe encargarse de ello o, por el contrario, el propio profesional el que debe de completar su formación buscando el desarrollo de las llamadas soft skills, las cuales mejorarían su actividad y – en mucho mayor grado- la calidad de vida de sus pacientes.
Nosotros no vamos a entrar en ese debate, pero si entendemos que existiendo ya una Ley (41/2002) sobre el acceso a la información del paciente sobre su estado y evolución, es imperativo que estos profesionales tengan las suficientes herramientas y el entrenamiento necesario para poder conectar adecuadamente con su paciente.

Y es que esto no es baladí. Está demostrado que cuando alguien siente que va a morir no es ni el psicólogo ni su círculo social el que más le va a ayudar sino la relación que establezca normalmente con su médico. Y es que vivimos actualmente, como diría el Dr. Marcos Gómez, en una sociedad tanatofóbica, donde la muerte se evita hasta el punto de no querer ver a un difunto o ni siquiera hablar de ella. Pero el médico, como profesional que es, es precisamente el que más debe de hablar del tema, construyendo así una relación sana con su paciente y ayudándole a morir dignamente cuando no hay otra salida.

Adquirir, por tanto, una buena habilidad en comunicación, concretamente en cómo dar información sensible o malas noticias en medicina, se hace esencial para las profesiones sanitarias y es ahí donde CANDA HEALTH ha investigado para diseñar un entrenamiento eficaz con el que todos los participantes adquieran herramientas que les ayuden a construir esa relación profesional-paciente tan importante para que la trayectoria real de vida que les queda sea lo más llevadera posible.

Para ello hemos estudiado diferentes métodos, trabajando con organizaciones como el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, y nos hemos inspirado en estos métodos y organizaciones para ofrecer programas de entrenamiento para formar a los profesionales sanitarios y mejorar así la vida tanto de los profesionales sanitarios como de pacientes y familiares.

 
 
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